Entender los tiempos y caminar bajo la dirección de Dios

Vivimos en una generación con amplio acceso al conocimiento y la tecnología. Sin embargo, continúan existiendo decisiones equivocadas y vacíos espirituales. Esto demuestra que la verdadera inteligencia no consiste solo en acumular información, sino en discernir correctamente los tiempos y actuar conforme a la voluntad de Dios.

En el primer libro de Crónicas 12:32 se menciona a los hijos de Isacar como hombres entendidos en los tiempos, personas que sabían lo que Israel debía hacer. No eran únicamente personas preparadas o informadas; eran hombres con discernimiento espiritual, dirección y sensibilidad para reconocer el momento que estaba viviendo el pueblo de Dios.

Precisamente allí encontramos una enseñanza profundamente necesaria para la actualidad. La inteligencia, desde una perspectiva bíblica, no se limita a lo académico o intelectual. También involucra la capacidad de comprender la vida, interpretar correctamente las circunstancias y buscar la dirección de Dios antes de tomar decisiones importantes.

Por eso, considero que existen tres clases de conocimiento que ayudan a formar personas entendidas en los tiempos, capaces de caminar bajo la dirección de Dios.

El primero es el conocimiento académico y profesional. La preparación y el aprendizaje constante son herramientas que Dios puede utilizar para abrir puertas y permitirnos servir con excelencia. Pablo, Moisés y Daniel son ejemplos de hombres que usaron su formación para influir positivamente en otros.

El segundo es el conocimiento sobre el comportamiento humano. Consiste en comprender las actitudes, emociones y decisiones que afectan la vida diaria. Muchas personas tienen preparación académica, pero carecen de sabiduría para relacionarse y convivir sanamente. Entender al ser humano también forma parte de la inteligencia que Dios desea desarrollar en nosotros.

Sin embargo, existe un conocimiento aún más importante: el conocimiento divino. Este tiene que ver con conocer la voluntad de Dios y discernir su mover en cada etapa de la vida. Así como Israel avanzaba únicamente cuando la nube se movía en el desierto, también nosotros necesitamos aprender a depender de la dirección del Espíritu Santo para saber cuándo avanzar, cuándo detenernos y hacia dónde dirigir nuestra vida.

Muchas veces el problema no es la falta de capacidad, sino la ausencia de dirección espiritual. Hay personas muy preparadas intelectualmente, pero desconectadas de Dios, y otras muy espirituales, pero sin disposición para crecer, aprender o prepararse. El verdadero equilibrio aparece cuando el conocimiento académico, la comprensión humana y la dirección divina trabajan juntos bajo la guía del Espíritu Santo.

De esta manera, ser entendidos en los tiempos no consiste únicamente en saber muchas cosas, sino en vivir con discernimiento espiritual, sensibilidad a la voz de Dios y sabiduría para actuar correctamente en el momento indicado. Ahí es donde una persona se convierte verdaderamente en alguien de influencia y de valor para Dios y para los demás.

Sobre el autor

Edwin Hernández García es economista, investigador y autor enfocado en finanzas personales, familia y desarrollo personal. A través de JesedPress, comparte reflexiones prácticas para fortalecer la vida personal, familiar y espiritual.

Las enseñanzas espirituales también pueden convertirse en dirección y edificación para otras personas.
Aquello que Dios te ha permitido aprender podría ayudar a fortalecer la fe de otros.

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